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Cuando perdonas, la pagas. Todo iba por el buen camino, el
Valencia tocaba y tocaba, la pelota fluía (bastante bien) los jugadores se
desmarcaban, el Real Madrid achicaba
espacio en un 4-1-4-1. Todo parecía perfecto, hoy es posible ganar en el
Bernabeu.
Por la mañana todo era preocupación, Albelda en Valencia
lesionado y Ricardo Costa y Roberto Soldado entre algodones hacían que la gesta
fuera aún más difícil todavía. Una preocupación que se fue diluyendo cuando el reloj
se acercaba a las nueve y los protagonistas saltaban al escenario. Un once
bastante ofensivo, condicionado, salía a escena en el Bernabeu, lo más
destacado el trivote (Parejo, Tino Costa y Banega), la baja de Albelda y la
larga recuperación de Gago provocó que el equipo saliera a escena sin el “5” , ninguno de los tres era
destructor, el mas semejante, el Tino Costa, tan solo por su lucha y entrega
los 90 minutos.
El partido empezó frío para los Ches, dos faltas al borde
del área de Guaita fueron necesarias para poner en marcha al equipo. Un equipo
que lucho por tener el balón, posiblemente el mejor partido del equipo cuando
tenía el balón, a pesar de las temidas perdidas en la zona de inicio, ayer una
pérdida en la salida del balón hizo que los corazones aumentaran su ritmo, y
con ello el juego.
Pasaban los minutos y el balón lo tenía el Valencia, pero
para que sirve la posesión sino consigues sacar beneficios de ella, pues para
nada. A pesar de dominar, el equipo no inquietaba la portería de Casillas, de
ahí que se tuviera que arriesgar más con el balón. Eso y un error en tres
cuartos de campo y con un Madrid loco por salir a la contra ponía el 1-0 en el
marcador, la ilusión por pasar de ronda se desvanecía poco a poco. Así se llegó
al descanso, con posesión y con dos ocasiones claras (el no fuera de juego de
Soldado y el primer fallo de Jonas).
La segunda parte se iniciaba más o menos igual que la
primera, con posesión pero casi sin ocasiones, las pocas y claras eran falladas
o anuladas, así que seguíamos igual, hasta mediados de la segunda parte, donde
una internada por parte de Coentrao y una serie de infortunios ponían un casi
definitivo 2-0 y hacían mas imposible si cabe el pase a semifinales. A partir
de ahí bajón y descontrol.
Todo parecía de color de rosas, un Valencia jugando
(bastante bien) al fútbol, la confirmación (por parte de Guaita) como uno de
los equipos con mejores porteros de Europa, la recuperación de Piatti y Parejo
y el buen partido de Banega no fueron suficientes para vencer a un Madrid en
horas bajas, para eso aparte de jugar bien (que se hizo) hace falta una pizca
de suerte (árbitros) y afinar el punto de mira.

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